Siendo la violencia un tema que aparece en las instituciones educativas, en el comportamiento en la calle y que se duplica en los medios, me permito compartir unas primeras reflexiones que no agotan el tema.
En primer lugar hay que pluralizar la violencia, ya que hay distintos modos y de distintas causas. Tomo hoy una de ellas, la que se expresa en comportamientos casi cotidianos en adolescentes pero también en adultos. Parto para ello de un texto de Lacan "La agresividad en Psicoanálisis". En dicho texto Lacan presenta
diferentes tesis acerca de la misma.
En la cuarta enunciada como: La agresividad es la tendencia
correlativa de un modo de Identificación” nos dice que la experiencia de sí en
el niño pequeño respecto a su semejante (otro niño pequeño) se desarrolla
a partir de una situación de indiferenciación
Así es que observamos una serie de golpes y palmadas que no son solamente
expresiones lúdicas ni ejercicios motores o de fuerza sino que responden al modo
de constitución del yo.
Sabemos que el humano nace prematuro, por lo que vive
en una dependencia absoluta del otro y
que via el sostén que este proporciona , conquista en el plano mental la unidad funcional de su
propio cuerpo. Esto se verifica en los juegos de reconocimiento de si ante el
espejo acompañados de expresiones de
alegría intensa.
Lacan aclara: “Lo que he llamado el estadio del
espejo tiene el interés de manifestar el dinamismo afectivo por el que el sujeto
se identifica primordialmente con la Gestalt
visual de su propio cuerpo: es, con relación a la incoordinación todavía
muy profunda de su propia motricidad, unidad ideal, imago salvadora: es
valorizada con toda la desolación original, ligada a la discordancia
intraorgánica y relacional de la cría de hombre, durante los seis primeros meses,
en los que lleva los signos, neurológicos y humorales, de una prematuración
natal fisiológica.”
Es esta captación por la imago (gestalt, imagen que proporciona el otro) de
la forma humana, la que entre los seis meses
y los dos años y medio domina el comportamiento del niño en presencia de sus
semejantes . Durante todo ese período se registrarán las reacciones de transitivismo por ejemplo el niño que pega
dice haber sido pegado, el que ve caer llora. Además y por la misma razón sus
conductas, en tanto lazo revelan una ambivalencia estructural: se somete y se
comporta como un tirano y el despertar del deseo se manifiesta por el objeto del deseo del otro ( el niño quiere
el juguete que el otro niño recién ha tomado)
Lacan en ese escrito afirma que “La noción de una
agresividad como tensión correlativa de la estructura narcisista en el devenir
del sujeto permite comprender en una función muy simplemente formulada toda clase de accidentes y de atipias de este devenir”
Ahora bien si ya el yo aparece desde el origen marcado
con esa relatividad agresiva, ¿como no pensar que cada gran metamorfosis pulsional
, volverá a poner en tela de juicio su delimitación, su yo y su lazo con el
otro, leáse el semejante?
Cada etapa de la vida conlleva un duelo del sí y la continua labor
de hacer con la pulsión que insiste
(otro modo de nombrar la metamorfosis pulsional) en la sociedad que nos toca y en la comunidad
que decidimos formar. Y es allí donde la agresividad estructural por diferentes
mecanismos puede llegar a la violencia.
Vemos que es la imagen del
otro que nos captura y nos permite la vida, pero eso lleva al ser parlante a
establecer vía el discurso y el obrar una distancia para que esa captura no sea
una alienación insoportable. Cuando las imágenes que portamos son móviles,
cuando la mirada del Otro (leáse instituciones, lideres, jefes, modelos, etc)
no ve todo, es decir deja momentos de opacidad al sujeto, la tensión lleva a
una distancia justa y entonces la salvaguarda la violencia.
En cambio cuando la imagen
sustituye al símbolo o cuando se erige en un mundo que deja siempre visible al ser
parlante ( por ejemplo diversos modos de
conexión sin corte: “me eliminó”, “no me puso el visto”, “entró”, “me vio
entrar”, “estaba disponible y cuando entré se fue”, la violencia como acto es
una respuesta
No hay comentarios:
Publicar un comentario