Las voces al soltarse se localizan, se proyectan y entonces cae la verguenza, se habilita la presentación, lo público, como efecto de afectación de cada uno a otro.
domingo, 30 de agosto de 2015
domingo, 26 de abril de 2015
Compartiendo Párrafos III
del Seminario 23, por Jacques Lacan
Es preciso que haya algo en el significante que resuene. Hay que decir que uno se sorprende de que eso no se les haya aparecido para nada a los filósofos ingleses. Yo Ios llamo filósofos porque no son psicoanalistas. Ellos creen férreamente que la palabra no tiene efectos. Están equivocados. Ellos se imaginan que hay pulsiones, y aún cuando quieren no traducir pulsión por instinto. EIlos no se imaginan que las pulsiones, eso es el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir, pero que este decir, para que resuene, para que consuene, para emplear otro término del sinthomadaquin, para que consuene, es preciso que el cuerpo sea allí sensible, y que lo es, es un hecho. Esto es porque el cuerpo tiene algunos orificios, de los que el más importante, porque no puede taparse-cerrarse, de los que el más importante es la oreja, porque no puede cerrarse, porque es a causa de eso que responde en el cuerpo a lo que he llamado la voz.
Lo embarazoso es seguramente que no está sólo la oreja, y que le hace una eminente concurrencia la mirada. More geométrico, a causa de la forma cara a Platón, el individuo se presenta como es arruinado (foutu), como un cuerpo. Y este cuerpo tiene una potencia de cautivación que es -tal que hasta un cierto punto es a los ciegos que habría que envidiar. ¿Cómo es que un ciego, en tanto que se sirva del braille, puede leer a Euclides? Lo asombroso es esto que voy a enunciar, es que la forma no entrega sino la bolsa o, si quieren, la burbuja. Ella es algo que se infla, y cuyos efectos ya he dicho a propósito del obsesivo, alguien está herido por ella más que cualquiera. El obsesivo, he dicho en alguna parte - me lo han recordado recientemente - es algo del orden de la rana
que quiere hacerse tan grande como el buey. Conocemos los efectos de esto... por una fábula.
Es particularmente difícil, se sabe, arrancar al obsesivo de esta expropiación de la mirada.
Es preciso que haya algo en el significante que resuene. Hay que decir que uno se sorprende de que eso no se les haya aparecido para nada a los filósofos ingleses. Yo Ios llamo filósofos porque no son psicoanalistas. Ellos creen férreamente que la palabra no tiene efectos. Están equivocados. Ellos se imaginan que hay pulsiones, y aún cuando quieren no traducir pulsión por instinto. EIlos no se imaginan que las pulsiones, eso es el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir, pero que este decir, para que resuene, para que consuene, para emplear otro término del sinthomadaquin, para que consuene, es preciso que el cuerpo sea allí sensible, y que lo es, es un hecho. Esto es porque el cuerpo tiene algunos orificios, de los que el más importante, porque no puede taparse-cerrarse, de los que el más importante es la oreja, porque no puede cerrarse, porque es a causa de eso que responde en el cuerpo a lo que he llamado la voz.
Lo embarazoso es seguramente que no está sólo la oreja, y que le hace una eminente concurrencia la mirada. More geométrico, a causa de la forma cara a Platón, el individuo se presenta como es arruinado (foutu), como un cuerpo. Y este cuerpo tiene una potencia de cautivación que es -tal que hasta un cierto punto es a los ciegos que habría que envidiar. ¿Cómo es que un ciego, en tanto que se sirva del braille, puede leer a Euclides? Lo asombroso es esto que voy a enunciar, es que la forma no entrega sino la bolsa o, si quieren, la burbuja. Ella es algo que se infla, y cuyos efectos ya he dicho a propósito del obsesivo, alguien está herido por ella más que cualquiera. El obsesivo, he dicho en alguna parte - me lo han recordado recientemente - es algo del orden de la rana
que quiere hacerse tan grande como el buey. Conocemos los efectos de esto... por una fábula.
Es particularmente difícil, se sabe, arrancar al obsesivo de esta expropiación de la mirada.
Compartiendo Párrafos II
"siempre afirmé algo que no se conoce lo suficiente, que los neuróticos son irreventables. Las únicas personas a las que vi comportarse de manera admirable durante la última guerra -dios sabe que no me causa especial agrado evocarla- son mis neuróticos, aquellos a quienes aún no había curado. Eran absolutamente sublimes. Nada los afectaba. Así les faltara lo real, lo imaginario o lo simbólico, ellos aguantaban" (Lacan 1973-74, 11-12-73)
Compartiendo Párrafos I
"Querido Cheng, usted ha conocido una serie de rupturas en su vida, usted sabrá transformar esas rupturas en vacío mediador actuando, lo que le va a permitir relanzar su presente a su pasado y al final Ud. estará en su tiempo" Lacan a Cheng
martes, 10 de marzo de 2015
Lo discapacitante
Ubicar
lo discapacitante desde el discurso psicoanalítico es el modo de
obturar el binario capacidad-discapacidad , y otorgar la calidad de
ser hablante desde las contingencias de cada quien
Entonces
diversas entradas para pensar lo que discapacita
*
La inmovilidad de las imágenes o la captura narcisista
En
el seminario 10 Lacan aclara que el soporte de la imagen especular
esta dado por la fractura que el falo no especularizable conlleva
produciéndose la artículación con lo simbólico, entonces cuerpo
y disposición a partir de que no todo el investimento libidinal pasa
por la imagen especultar. La trampa o captura es la obturación de
este límite impidiendo la movilidad, el disponer
*El
saber que obstaculiza el enigma y el azar
Si
el saber se instala por sobre las singularidades y las contingencias,
se impide la constitución del tiempo y las consecuencias como
efectos del acto.
En
el seminario 6 Lacan dice que el falo es el lugar donde se
simboliza la turgencia vital , función enigmática que , no llega
de ninguna manera a garantizar la significación del discurso del
Otro
.
Lo
vital está en función de la obstaculización de la garantía
*
La instalación de objetos-fetiche
Tomo
fetiche desde la etimología latina “ artificial”, también
“manía”, “magia” y “hechizo”. Lo que deriva en el siglo
XVIII de la mano del escritor e investigador Charles de Brosses
,
a definirlo como aquel objeto inanimado al que se le rinde culto y
adoración. También desde los aportes de Marx que lo llevan a
plantear el “fetichismo de la mercancía”,estableciendo que en
las sociedades a de producción e intercambio capitalista el lazo
social adopta la forma ilusoria de no ser más que un lazo tendido
entre cosas, lo que implica que los sujetos valoran más sus
vínculos con los objetos del mercado que con otros sujetos .Es la
renegación del trabajo social ya que se actúa como si la relación
entre los productores y el trabajo fuera una relación establecida
entre los objetos al margen de sus productores. La mercancía toma
vida propia, lo que lleva a la objetivación del trabajador en la
producción y subjetivación de la mercancía en el consumo que
entonces nos dirían
“es
posible que nuestro valor de uso interese al hombre, pero el valor de
uso no es atributo material nuestro. Lo inherente a nosotras… es
nuestro valor.”
Esto
promueve una demanda convulsiva que termina con la dialéctica del
deseo, dejando al ser hablante adherido, sin vida ni movimiento, sin
lazo
Como
dice el poeta, lo discapacitante: no entregarse a la iniciativa
vivificante del vacío.
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