domingo, 26 de abril de 2015

Compartiendo Párrafos III

del Seminario 23, por Jacques Lacan
Es preciso que haya algo en el significante que resuene. Hay que decir que uno se sorprende de que eso no se les haya aparecido para nada a los filósofos ingleses. Yo Ios llamo filósofos porque no son psicoanalistas. Ellos creen férreamente que la palabra no tiene efectos. Están equivocados. Ellos se imaginan que hay pulsiones, y aún cuando quieren no traducir pulsión por instinto. EIlos no se imaginan que las pulsiones, eso es el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir, pero que este decir, para que resuene, para que consuene, para emplear otro término del sinthomadaquin, para que consuene, es preciso que el cuerpo sea allí sensible, y que lo es, es un hecho. Esto es porque el cuerpo tiene algunos orificios, de los que el más importante, porque no puede taparse-cerrarse, de los que el más importante es la oreja, porque no puede cerrarse, porque es a causa de eso que responde en el cuerpo a lo que he llamado la voz.
Lo embarazoso es seguramente que no está sólo la oreja, y que le hace una eminente concurrencia la mirada. More geométrico, a causa de la forma cara a Platón, el individuo se presenta como es arruinado (foutu), como un cuerpo. Y este cuerpo tiene una potencia de cautivación que es -tal que hasta un cierto punto es a los ciegos que habría que envidiar. ¿Cómo es que un ciego, en tanto que se sirva del braille, puede leer a Euclides? Lo asombroso es esto que voy a enunciar, es que la forma no entrega sino la bolsa o, si quieren, la burbuja. Ella es algo que se infla, y cuyos efectos ya he dicho a propósito del obsesivo, alguien está herido por ella más que cualquiera. El obsesivo, he dicho en alguna parte - me lo han recordado recientemente - es algo del orden de la rana
que quiere hacerse tan grande como el buey. Conocemos los efectos de esto... por una fábula.
Es particularmente difícil, se sabe, arrancar al obsesivo de esta expropiación de la mirada.

Compartiendo Párrafos II

"siempre afirmé algo que no se conoce lo suficiente, que los neuróticos son irreventables. Las únicas personas a las que vi comportarse de manera admirable durante la última guerra -dios sabe que no me causa especial agrado evocarla- son mis neuróticos, aquellos a quienes aún no había curado. Eran absolutamente sublimes. Nada los afectaba. Así les faltara lo real, lo imaginario o lo simbólico, ellos aguantaban" (Lacan 1973-74, 11-12-73)

Compartiendo Párrafos I

"Querido Cheng, usted ha conocido una serie de rupturas en su vida, usted sabrá transformar esas rupturas en vacío mediador actuando, lo que le va a permitir relanzar su presente a su pasado y al final Ud. estará en su tiempo" Lacan a Cheng